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Uso y cuidados

No oigo bien con el fonendo: 10 causas y cómo solucionarlas

Si apenas oyes nada al auscultar, casi nunca es culpa del fonendo. Repasamos las causas más frecuentes, de las olivas al revés a una membrana mal colocada, y cómo comprobarlas en un minuto.

. 4 min de lectura.

«No se oye nada» es probablemente la queja más repetida de los estudiantes en sus primeras rotaciones. En la gran mayoría de casos, el fonendo funciona perfectamente y el problema está en cómo se usa. Antes de pensar en cambiarlo, repasa esta lista por orden: las primeras causas son las más frecuentes y se resuelven en segundos.

1. Las olivas apuntan hacia atrás

El conducto auditivo externo se dirige ligeramente hacia delante. Los auriculares están inclinados para seguir esa dirección, de modo que las olivas deben apuntar hacia la nariz, no hacia la nuca. Puestas al revés, chocan contra la pared del conducto, no sellan y la señal cae de forma drástica. El propio manual del fonendo electrónico Littmann 3200 insiste en que las olivas deben mirar hacia delante.

Comprobación: sujeta el fonendo frente a ti con los auriculares hacia ti. Las olivas deben apuntar en la dirección opuesta a tu cara.

2. Estás en la cara equivocada

En un fonendo de doble cara solo transmite la cara abierta por la válvula. Si giraste la pieza a medias o alguien la dejó en la otra posición, auscultarás con la cara «muerta».

Comprobación: golpea suavemente la membrana con la yema del dedo. Si no oyes un golpe claro, gira la pieza hasta notar el clic y repite.

3. Las olivas no son de tu talla

Una oliva pequeña deja escapar el sonido y deja entrar el ruido de la sala; una grande no entra lo suficiente. Rappaport y Sprague ya demostraron en los años cincuenta que un mal ajuste del fonendo a los oídos reduce la eficacia de la auscultación. La mayoría de fonendos traen dos tamaños: prueba el otro antes de culpar al aparato. Tienes más detalles en olivas del fonendo.

4. Hay cerumen o suciedad en las olivas

Un tapón parcial de cerumen en la oliva o en el extremo del auricular reduce la luz del conducto. Retira las olivas, límpialas con agua y jabón o alcohol, y revisa la boca de los auriculares.

5. La tensión de los auriculares es insuficiente

Si los auriculares están demasiado abiertos, las olivas no presionan lo suficiente para sellar. Ciérralos con suavidad apretándolos entre sí. Si te hacen daño, ábrelos un poco: la tensión correcta es la que sella sin molestar al cabo de una hora.

6. La membrana está mal encajada o dañada

Tras limpiar la pieza o con el uso, la membrana puede quedar torcida, fuera de su surco o fisurada. Una membrana suelta vibra mal y deja escapar aire.

Comprobación: mira la pieza de canto y comprueba que la membrana está plana y el aro bien asentado. Si tienes dudas, desmóntala y vuelve a colocarla siguiendo las instrucciones del fabricante.

7. El tubo tiene una grieta

Con los años, la grasa de la piel, los alcoholes y el calor endurecen el PVC, que acaba agrietándose, sobre todo cerca del vástago y de la Y de los auriculares. Una fisura mínima ya supone una fuga acústica.

Comprobación: recorre el tubo doblándolo suavemente con los dedos y busca grietas o zonas rígidas. Si encuentras alguna, el tubo debe sustituirse.

8. Mala técnica de apoyo

Una campana apretada se comporta como una membrana y pierde los graves. Una membrana apoyada a medias, por ejemplo sobre las costillas de un paciente delgado o el vello de un tórax masculino, deja entrar ruido. Y auscultar sobre la ropa añade roces que enmascaran los sonidos reales. Repasa campana o membrana y los errores más frecuentes al auscultar.

9. Demasiado ruido alrededor

Una televisión, una conversación o un monitor con alarmas pueden enmascarar sonidos suaves, sobre todo con fonendos de lumen simple. Pide silencio, cierra la puerta si es posible y pide al paciente que no hable mientras auscultas.

En entornos ruidosos de forma crónica, como urgencias, una UCI o el transporte sanitario, un fonendo de doble lumen como el Littmann Cardiology IV ayuda, y uno con cancelación de ruido ayuda todavía más.

10. El fonendo es de muy baja calidad

Los fonendos sin marca de precio muy bajo suelen tener piezas finas de aluminio ligero, olivas rígidas y tubos que se endurecen pronto. La guía de compra de la Universidad de Queensland advierte que los modelos más económicos ofrecen menos amplificación y pueden hacer indistinguibles algunos matices del sonido. Para tomar tensiones pueden bastar; para aprender a auscultar, no.

¿Y si el problema eres tú?

Si has descartado todo lo anterior, otros compañeros oyen con tu fonendo y tú no, plantéate una revisión auditiva. Una hipoacusia leve, sobre todo en frecuencias bajas, dificulta oír el tercer ruido o un retumbo diastólico.

En ese caso, los fonendos electrónicos son una solución eficaz: el Littmann CORE Digital amplifica hasta 40 veces en su frecuencia pico y reduce el ruido ambiental. Lo comparamos con los acústicos en fonendoscopio electrónico o acústico.

Comprobación rápida en un minuto

  1. Olivas hacia delante y de tu tamaño.
  2. Golpecito en la membrana: ¿suena?
  3. Gira la pieza y golpea la campana: ¿suena?
  4. Mira la membrana de canto y recorre el tubo buscando grietas.
  5. Prueba en un sitio silencioso, sobre la piel, con buena técnica.

Si tras estos cinco pasos sigue sin oírse bien, toca contactar con el fabricante o el servicio técnico.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi fonendo tiene una fuga?
Revisa el tubo doblándolo suavemente en toda su longitud para buscar grietas, y comprueba que la membrana, el vástago y las olivas estén bien encajados. Si al golpear la membrana el sonido es débil o hueco en ambas caras, sospecha una fuga.
¿Se puede arreglar un fonendo que no suena?
Muchas veces sí: las olivas, las membranas y los aros se venden como recambio, y algunos fabricantes reparan el fonendo dentro de la garantía. Un tubo agrietado suele obligar a sustituir el tubo o el fonendo.
¿Un fonendo caro oye mejor?
Un buen fonendo transmite mejor, sobre todo los sonidos suaves y en ambientes ruidosos, pero ningún modelo compensa unas olivas mal puestas o una cara inactiva.

Fuentes

Fonendos que aparecen en este artículo

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