Uso y cuidados
Cómo ponerse el fonendo correctamente: olivas, tensión y cara activa
La forma correcta de colocarse el fonendoscopio: orientación de las olivas, ajuste de la tensión, comprobación de la cara activa y cómo sujetar la pieza para no generar ruido.
Es la escena más repetida en las primeras prácticas: alguien con un fonendo recién estrenado asegura que «no se oye nada». En la mayoría de los casos, el fonendo está perfecto. Lo que falla es cómo está puesto. Ponerse bien el fonendo lleva diez segundos y es lo que más mejora la auscultación sin gastar un euro.
1. Las olivas, hacia delante
El conducto auditivo externo no va recto hacia dentro: se dirige ligeramente hacia delante, hacia la nariz. Por eso los auriculares de los fonendos vienen inclinados. ADC, por ejemplo, fija los auriculares de sus modelos con un ángulo de 15° hacia delante para conseguir un ajuste anatómico, y el manual del fonendo electrónico Littmann 3200 indica expresamente que las olivas deben apuntar hacia delante al introducirlas en los oídos.
Cómo comprobarlo: sujeta el fonendo frente a ti con los auriculares hacia ti. Las olivas deben apuntar en dirección contraria a tu cara. Si te lo pones así, sin girarlo, quedarán bien orientadas.
Si te lo pones al revés, las olivas apoyan contra la pared del conducto, no sellan y la intensidad del sonido cae mucho. Rappaport y Sprague ya demostraron a mediados del siglo pasado que un mal ajuste del fonendo a los oídos reduce la eficacia de la auscultación.
2. La tensión justa
Los auriculares tienen un muelle o ballesta que los mantiene apretados contra los oídos. La tensión correcta es la que sella sin molestar al cabo de una hora.
- Si te hace daño: sujeta cada auricular por la curva próxima a la oliva y sepáralos de forma gradual, sin forzarlos de golpe.
- Si se escurre o no sella: sujeta los auriculares por la zona donde se unen al tubo y júntalos con suavidad hasta que se toquen. Repite si es necesario.
Hazlo poco a poco: forzar la ballesta en exceso puede deformarla de forma permanente.
3. El tamaño de la oliva
La mayoría de fonendos traen olivas de dos tamaños: una suele venir montada y la otra, en la caja. Una oliva demasiado pequeña deja escapar el sonido y deja entrar el ruido de la sala; una demasiado grande no entra lo suficiente y presiona.
Prueba sencilla: póntelo en una sala con conversación de fondo, sin auscultar. Si las olivas sellan bien, el ruido exterior debe quedar claramente amortiguado. Tienes más detalle en olivas del fonendo.
4. Comprueba la cara activa
En los fonendos de doble cara solo transmite una de las dos a la vez: una válvula en el vástago abre una y cierra la otra. Antes de apoyar la pieza en el paciente:
- Golpea suavemente la membrana con la yema del dedo.
- Si oyes un golpe claro, esa es la cara activa.
- Si no, gira la pieza hasta notar el clic y repite.
Es la causa más frecuente de «no se oye nada», y se resuelve en dos segundos.
En los modelos con membrana afinable, como el Classic III o el Cardiology IV, hay un paso más que aprender: con presión ligera oyes los graves y apretando un poco, los agudos. No hace falta girar la pieza para cambiar de frecuencia, pero sí para pasar de la cara de adulto a la pediátrica. Lo explicamos en campana o membrana.
5. Cómo sujetar la pieza torácica
Una buena sujeción evita ruidos parásitos y controla la presión.
- Sujeta la pieza entre los dedos índice y corazón, con las yemas sobre el borde y sin tocar la membrana.
- No toques el tubo mientras auscultas: cualquier roce se transmite como ruido.
- Para la membrana, apoya con una presión firme y uniforme, de modo que todo el borde contacte con la piel.
- Para la campana, apoya con la mínima presión que consiga sellar. Si aprietas, la piel tensa actúa como una membrana y pierdes los graves.
6. Prepara el entorno y al paciente
Ponerse bien el fonendo no sirve de mucho si el entorno lo estropea:
- Silencio: pide que se apague la televisión y que nadie hable mientras auscultas.
- Piel, no ropa: la tela roza la membrana y produce ruidos que se confunden con crepitantes.
- Pieza templada: frota la membrana con la mano unos segundos para que no esté fría. El paciente lo agradecerá y evitarás el respingo y la contracción muscular, que también generan ruido.
7. Cuida la higiene
Limpia la pieza torácica con una toallita de alcohol isopropílico al 70 % entre paciente y paciente. Las olivas son personales: si alguien usa tu fonendo, límpialas antes y después. Tienes los detalles en la guía cómo limpiar y cuidar tu fonendo.
8. Cómo llevarlo
Al cuello es cómodo, pero el contacto continuo con la piel y el sudor acelera el endurecimiento del tubo. Si puedes, llévalo sobre la ropa o en el bolsillo de la bata, sin doblarlo en ángulos cerrados y lejos del calor.
Comprobación rápida antes de cada paciente
- Olivas hacia delante.
- Tensión cómoda y sellado correcto.
- Golpecito en la membrana: ¿suena?
- Pieza templada, sobre la piel y en silencio.
Si tras todo esto sigues oyendo poco, repasa las 10 causas por las que no oyes bien con el fonendo. Y si todavía estás eligiendo modelo, empieza por nuestra guía para estudiantes de medicina.